Es común que directa o indirectamente nos preguntemos esto; ¿qué le pasó a mi inspiración?, ¿dónde encuentro mi creatividad?, y justo nos pasa cuando más lo necesitamos, ¿cierto? Puedo entender y suponer que a «la mayoría», nos pasa que conforme van pasando los años y nos volvemos viejos, nuestras capacidades creativas toman un sentido más «retador», no lo digo porque seamos menos capaces de ser creativos, sino, por el sin fin de obligaciones que nos dirigen a ser metódicos y lo complicado que se vuelve ser nosotros mismos.
En lo particular, mi falta de viajes o momentos de relajación, sumado al exceso de rutina, han enterrado mi inspiración muy profundo. Es duro darse cuenta de que la vida de adulto te consume física y mentalmente hasta tal grado que dejas de hacer y decir aquello que te gusta.
Hasta aquí, un paréntesis: ¿notan como mi escritura es algo «aburrida»?, ¡incluso hasta da güeva seguir leyendo!…Cuando era joven escribía quizá con muchas faltas de ortografía, pero no le faltaba lo ocurrente, lo emocional, lo romántico e intenso! a cada narración jiji. Hoy en día mi sistema de escritura me obliga a releer cada párrafo y corregir, releer y corregir, más preocupada por las faltas de ortografía y la comprensión lectora, que muchas veces termino cambiando la esencia de la redacción original. Durante aquellos tiempos mozos, <<mis amigos y exes no me dejarán mentir>>, aquellas conversaciones escritas eran una verdadera carga de emociones y ocurrencias convertidas en palabras. Recuerdo divertirme tanto mientras escribía, que no me importaba si le faltaba una coma, un acento o si había repetido palabras. ¡Era fascinante!, lograr expresar mis emociones a flor de piel, exagerar mis anécdotas sin miedo a críticas y ver sus reacciones conectadas conmigo. I miss! </3
Pues bien, este paréntesis lo considero importante ya que es lo que inspiró esta entrada. Hoy eché un vistazo a mi yo de ayer y al leerme me llené de nostalgia. Entiendo que jamás seré la misma de antes, pero lo que no entiendo es porqué estoy permitiendo que mi rigurosidad impida expresarme como soy!, motivado por el ¿qué dirán?. Esta autorregulación me hace tener que verme siempre bien. El miedo al rechazo me hace mantenerme al margen.
Ojo!, mis queridos lectores. Si eres adulto y sientes picor en la cabeza, exceso de sueño y un sabor amargo en la boca, es posible que tengas esa necesidad de encontrar tu inspiración, motivación…creatividad (consulte a su médico). Te invito a que te relajes un poco!, vente conmigo a un viaje o dos, incluso tres este año. No importa que sea al estado de a lado… ¿cómo sabes que ver perros en la calle de otro estado no es lo que necesitas?; podemos ir juntos a jugar futbol, «bebeleche» y «las trais» a la calle, por las 7 de la tarde cuando va bajando el sol; también podríamos leer un buen libro, ese que tanto hemos pospuesto pero que no queremos soltar porque nos atrae (podríamos leerlo en el baño si no hay tiempo, cada uno en su baño por su puesto) y después debatirlos e intercambiarlos y así tener una buena conversación inspiradora.
Hasta aquí, alcanzo a distinguir un poco de la respuesta a mi pregunta, ¿qué le pasó a la inspiración? por supuesto basada en mi experiencia y sentido de la vida, tu lo reconocerás de acuerdo a la tuya. Lo que te puedo asegurar es que este «bussines» de la inspiración y creatividad es intermitente, por eso cuando lo reconozcamos debemos aprovecharlo para HACERNOS A NOSOTROS COMO LO QUE SOMOS y no tanto como los demás pretenden que seamos.
By: Jimena Rangel

